¿Tu obsesión con el esmalte está lastimando tus uñas?

Entre color y color, las uñas tienden a ponerse amarillas, debilitarse y a veces, desarrollar paños blancos.

Honestamente creo que puedo contar con los dedos de mi mano cuántas veces en la vida he tenido mis uñas sin pintar. ¡Y más la de los pies! No sé si se debe a que pienso que mis dedos del pie son como unos sorullitos dulces, y necesito que todo el tiempo estén on point para contrarrestar el hecho de que son feos. Incluso, recuerdo que en la escuela superior era cool ir todas las semanas con un color diferente hasta que completaras el espectro completo del arco iris, y luego tendrías que empezar desde cero.

Sin embargo, luego de varios años, la solución del problema se convierte en un problema en sí. ¿Qué hacemos cuando nuestras uñas ya no aguantan una capa más de color? Los efectos pueden variar, pero la mayoría tenemos que haber experimentado esa presencia de color amarillo, ¡que tanto odiamos!, y paños blancos. Pero, la costumbre del día a día lo resuelve con volverlas a pintar para que así nadie vea lo horribles que están.

Hablamos con Natalia Paola (@queenflorii), estilista de uñas, quien nos compartió distintos remedios caseros y consejos que podemos seguir para mantener nuestras uñas saludables, incluso cuando estamos obsesionadas con tenerlas siempre pintadas.

“Las uñas amarillentas son creadas por la falta de oxigenación de la misma, colores oscuros y brillantes ya que estos contienen químicos fuertes”, explicó.

1. Déjalas respirar

Antes de hacerte tu próxima manicura deja la uña previamente sin esmalte, así sea un día o dos. Esto permitirá que esta oxigene mejor y evitará el desarrollo de tonos amarillentos o paños blancos.

2. Usa una base transparente

“Se supone que siempre se utilice un esmalte transparente de base para así evitar que el color tenga contacto directo con la uña”.

3. Alterna los colores entre manicura

El juego de nunca acabar, acabará. En lugar de romperte la cabeza pensando de qué color pintarte las uñas todo el tiempo, simplemente alterna los colores oscuros con los claros. Una semana te las pintas de rojo y la otra de crema. Esto ayudará a crear un balance en la oxigenación de la misma.

4. Convierte al buffer en tu mejor amigo

Esta herramienta ayuda a pulir y brillar tus uñas, y también ayudará en el proceso de blanquearlas. Acostúmbrate a siempre usarlo antes de volvértelas a pintar. Una vez crees la costumbre, no tendrás que preocuparte por nada más.

5. Mímate con remedios caseros

Sumerge tus uñas amarillas en un envase que contenga agua con limón durante cinco minutos. El ácido de limón ayuda a limpiar y que la uña vuelva a su estado natural. Lo mismo puedes hacer con leche y tus paños blancos desaparecerán

Nathasha Bonet
Nathasha Bonet

EDITORA EN JEFE

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