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No ganaste y fue lo mejor que te ha pasado

Una carta de mujer a mujer

Quizás todo comenzó con una decisión efímera o quizás, llevabas años pensando y analizando si te lanzabas a esta nueva etapa. O quizás, esta no es la primera vez que tienes la valentía de pararte frente al país a competir por una corona. Razones hay muchas. Porque sí, crear conexiones, convertirte en figura pública, crecer profesionalmente, entrar al mundo de la televisión o del modelaje.

El punto es que tu nueva meta se convirtió en tu único propósito por los pasados meses, quizás año. Todo para que en la noche final brillaras como la estrella que sabes que eres. Si estás compitiendo y has sacrificado todo lo que has sacrificado, es porque ves potencial en ti. Sabes lo que das y tienes claro todo lo que pudieras llegar a ser.

Fuiste disciplinada con tu dieta, quizás te inyectaron una que otra “cosa” para rebajar, te hicieron masajes linfáticos, cuidaste de tu piel y tu cabello, te blanquearon los dientes, invertiste dinero en trajes elegantes, practicaste tus contestaciones frente al espejo una y otra vez, dejaste de janguear tan a menudo con tus amistades, y te concentraste en solo una cosa: ser bella en todo el sentido de la palabra.

De repente, llega la noche final, sientes el apoyo del pueblo, te sientes confiada, pero en tan solo segundos ese sueño por el que tanto te esforzaste se desvaneció al no escuchar tu nombre pasar a la próxima ronda.

Tus ojos naturalmente se aguan de tristeza, pero tu mente te recuerda que tienes que sonreír. Tienes que proyectar que realmente no te ha afectado para nada y que estás satisfecha con tu trabajo. Pero, contra, ¡cómo duele! “¿Por qué no me escogieron a mí? ¿Qué hice mal? Me veo bien. Estoy preparada. ¿Qué pasó?”, todo esto mientras te despides entre una sonrisa y una picardía forzada.

Esta noche tu familia, tus amigos y tus fanáticos te dirán palabras de aliento, palabras hermosas y honestas que verdaderamente te harán sentir mejor. Mañana todavía no lo habrás superado ni la semana que viene. Pero, te aseguro que no haber ganado es lo mejor que te pudo haber pasado. Si no ganaste es porque algo mejor, más grande, viene para ti.

La oportunidad de haber perdido no solo te ha hecho más fuerte, sino que ha abierto un mundo de infinitas posibilidades.

Concéntrate en tu próximo escalón. Utiliza todas las herramientas que desarrollaste y aplícalas en tu estilo de vida. Tu dicción y proyección te ayudará a sobresalir en esa entrevista de trabajo que tanto deseas. Tu personalidad te ayudará a crear conexiones no solo laborales, sino personales. Tu inteligencia y empatía te ayudarán a ayudar a otros. Tu disciplina te ayudará a enfocarte en tus próximas metas. Tu derrota esta noche te hará querer ser la mejor versión de ti misma todos los días de tu vida.

Ahora mismo tienes el mundo a tus pies y puedes hacer lo que quieras porque la belleza jamás podrá ser medida en una noche. Jamás podrá ser medida con tablas, puntuaciones, matemáticas y un bufete de contabilidad.

La belleza jamás será medida por la cinta que lleves en el hombro o la corona que lleves en tu cabeza. Jamás será medida por el título que lleves o por el pueblo que representes.

Para ser feliz, no necesitarás la validación de un jurado de 8 personas. De hecho, no necesitarás la validación de nadie. Solo la tuya.

La reina que tanto buscas llegar a ser, ya vive dentro de ti y siempre vivirá contigo si continúas amándote tal cual como eres.

Tu éxito será tu corona. Tu conocimiento, tu mejor peinado. Tu felicidad, tu mejor sonrisa; y tu seguridad, tu mejor vestido. Tu familia y amigos, los aplausos de orgullo por toda una vida.

Nathasha Bonet
Nathasha Bonet

EDITORA EN JEFE

Escribo desde mi casa, en pjs y despeinada, sobre lo que sea que me venga a la mente. Soy freelancer, periodista, escritora, soñadora y me encanta jugar con la moda.