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Casados antes de los 30, ¿y qué?

Conversamos con dos parejas de jóvenes que reafirmaron que el matrimonio a temprana edad no los hace aburridos o precipitados. ¡Al contrario!

Ver a dos personas todavía en sus 20 dispuestos a tener el compromiso de casarse es admirable. En una sociedad donde constantemente se te repite “no te cases”, “disfruta la juventud”, “te vas a arrepentir”, es de valientes decir que sí, pero cuando se conoce a la persona ideal todo es posible.

Gabriela y Pedro

Gabriela, quien trabaja en una oficina federal, y Pedro, contador, se casaron hace ocho meses, luego de haber estado de novios un poco más de tres años. A sus 23 y 24 años tomaron la decisión de formar un matrimonio.

“EL MATRIMONIO NO ES EL BIG DEAL. EL BIG DEAL ES EL COMPROMISO”. 

Pedro, por su parte, contador al fin utilizó referencias financieras para poder explicarse. Mientras, claro, Gabriela y yo nos moríamos de la risa.

“Después de haber compartido con distintas personas antes de conocer a Gabriela… Yo me di cuenta que las relaciones son una inversión. Cuando tú dedicas tu tiempo a personas random o que son para el ratito nada más, cuando se van lo que hiciste fue invertir tu tiempo en nada. Cuando tú empiezas desde joven a compartir ciertas cosas, lo que estás invirtiendo a largo plazo va a crecer más, va a echar más raíces y se va a volver más fuerte con el tiempo. ¡Claro! Si lo tienes en el banco correcto”.

Entre relajo y relajo, tiene toda la razón.

¿Convivieron antes del matrimonio?

Pedro: Esa pregunta es complicada…

Gabriela: Yo pienso que es necesario.

Pedro: Yo también.

Gabriela: Es necesario uno saber cómo vive la otra persona.

Pedro: Lo interesante es que la parte difícil la convivimos. La parte de dormir juntos a lo mejor no estaba cuadrando.

Gabriela: No cuadraba muy bien…

Pedro: A lo mejor ella tenía que estar en otro cuarto porque estábamos en casa de mis papás. Pero, por todo lo demás estábamos viviendo juntos y estábamos experimentando. Gabriela tenía muchas manías heredadas.

Gabriela: ¡Y tú no tenías ninguna!

Nathasha: Manías, ¿cómo?

Gabriela: Cosas más como de limpieza.

Pedro: Tú tenías un dilemita con las toallas, la forma en que se dobla la cama, la forma en que se hace un revoltillo…

Gabriela: Yo mejoré, pero entonces él adaptó cosas de mí. Sino, no hubiese podido vivir con él.

Pedro: Aquí es que entra el carácter de uno porque si uno se pone rígido, ahí entonces empiezan los problemas de una relación… ¡fácilmente explota la relación en cantos! Ahí es que va a chocar las costumbres de ellas con las mías, alguien tiene que ceder. Yo cedo.

Gabriela: Yo cedí para otras cosas…

Pedro: Hay otras cosas que no. Teníamos que hablarlas y llegar a un punto medio. Ese era el arte: llegar a un punto medio.

Gabriela: Basically we had to talk a lot of things y yo creo que eso es lo que nos hizo estar donde estamos. ¡Hay que hacerlo!

¿Qué ha sido lo más difícil del matrimonio?

Pedro: Aceptar cuando uno está mal. Esa es la parte más retante.

Gabriela: That’s true…

Pedro: Muchas veces he tenido que pedir perdón. A veces son las cosas chiquitas, pero gracias a Dios son cosas que explotan rápido (ella es bien sentimental) y explotan a tiempo para poder pedir perdón y lidiarlo temprano a que se acumule.

Gabriela: Never hold it in! Never. ¡Qué explote en el momento! If you hold it in, eso es peligroso.

Pedro: A veces más de tres veces en el día he tenido que pedir perdón. Y ella también y yo se lo digo en el momento. Cosas tan sencillas, como alzarme la voz. Rápido que yo veo el explosion o ella lo ve lo hablamos.

¿Cuál es su lección más valiosa del matrimonio?

Pedro: El cambio más grande mío es que ya uno no piensa en uno solo. Ya uno tiene que sacar cuenta en el efecto que va a tener en la otra persona cualquier decisión, cualquier cosa. Yo creo que mucha gente falla en las relaciones porque le falta un poquito de eso. Consideración.

Gabriela: Yo he aprendido muchas cosas… Es que mi crianza fue bien difícil.

Pedro: Gabriela no es nada de lo que era antes.

Gabriela: Yo creo que Pedro me salvó en cierto sentido. Yo aprendí a ponerme a mí primero antes de mi familia.

Pedro: Wow… Gabriela nunca ha tenido ese orgullo malo. Humildad hasta el fin.

Gabriela: … Cuidarme a mí, y entonces cuidar a Pedro, cuidar a mi familia. Mi lección de vida fue aprender a quererme a mí misma y después a los demás.

De una cosa estamos seguros, con la persona correcta, no hay que tener miedo a casarse.

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Dale play al audio para escuchar la entrevista completa con Pedro y Gabriela, donde hablan sobre sus experiencias y retos. 

Carolina y David

Fue hace casi cuatro años atrás que sintieron la necesidad de formalizar su compromiso el uno con el otro. Carolina y David, ambos de 29 años, cuentan su experiencia en Casados antes de los 30, ¿y qué? 

“Quería darle una seguridad que podía contar conmigo, y para mí esa era la manera correcta de hacerlo”, adelantó David.

Aunque la pareja, que ya tiene dos hijos, entiende que la rutina diaria y las responsabilidades son las mismas de cuando convivían juntos, fue su espiritualidad como seres humanos que los llevó a tomar el gran paso. “Ese documento en nuestro espíritu lo que representa es un compromiso mayor”.

¿Qué ha sido lo más difícil del matrimonio?

David: El choque de dos mundos totalmente diferentes. Dos personas criadas totalmente diferentes, con manías diferentes.

Carolina: Familias diferentes.

David: Formas de hacer las cosas diferentes. Básicamente es como las piedras de río cuando se van chocando y chocando que poco a poco se van puliendo. Realmente es un proceso bien difícil, y es ese compromiso del matrimonio que tú dices “mira no, esto es un maratón para toda la vida. Me voy a mantener“. Así seguimos chocando y chocando, y puliéndonos en el matrimonio.

Carolina: ¡Imagínate esa gente que uno es hindú y el otro americano! Deber ser un revolú. Para nosotros, aunque somos puertorriqueños, venimos de culturas, dentro de ser latinos, bien diferentes. A nivel también emocional y de personalidad. Yo pienso que lo más difícil es crear esa unión y estar de acuerdo en todo. Llegar a esos acuerdos cotidianos, en cosas bien tontas.

Nathasha: ¿Cómo lo han logrado trabajar?

Carolina: Dándonos muchos cantazos… *entre risas*

David: Te lo puedo decir en una frase: hay veces que uno tiene que perder, para que la relación gane.

¿Cuál ha sido su lección más valiosa del matrimonio?

Carolina: Poner en práctica todos los valores que nos inculcan desde pequeños.

El verdadero significado del respeto… aunque nuestros padres nos lo inculcan, no es hasta el momento que tienes que practicarlo con otra persona (que se pone fuerte). El valor de la comunicación… nos lo dicen: “sin la comunicación y sin la confianza las relaciones no funcionan“, pero no es hasta que lo tienes que practicar todos los días que te das cuenta de que es importante. Al final, sembrar esos valores en nuestra relación nos traen una cosecha bien buena.

David: Aprender a amar a una persona incondicionalmente. Porque cuando tu tienes hijos se te activa como un braker en tu cabeza que ese amor está ahí. Eso nunca va a cambiar. Pero con tu pareja, eso es algo que tú tienes que desarrollar, prepararlo y cosecharlo. El matrimonio es como un terreno de tierra. Si tu quieres cosechar algo, tienes que sembrar, tienes que cuidarlo.

Amar incondicionalmente a una persona es algo que se trabaja, eso no va a estar por default. Renovarlo y renovarlo. Hay temporadas buenas, hay temporadas malas. Pero, eso es todo parte del proceso.

¿Creen que su relación ha cambiado?

Carolina y David a la vez: Sí.

David: Es súper normal. Digo, he aprendido que es súper normal. A veces uno quiere que las cosas sean como fueron al principio, pero en el matrimonio y las relaciones de larga vida, ambas van a cambiar, y uno tiene que adaptarse y reinventarse.

Carolina: El amor madura. Las relaciones cambian porque uno cambia como ser humano. Si uno no madura con el amor, se estanca. No hay forma que tu puedas evolucionar en tu relación.

¿Se arrepienten?

Carolina: ¿De habernos casado?

Carolina y David: No.

Dale play al audio para escuchar la entrevista completa con Carolina y David. 

Nathasha Bonet
Nathasha Bonet

EDITORA EN JEFE

Escribo desde mi casa, en pjs y despeinada, sobre lo que sea que me venga a la mente. Soy freelancer, periodista, escritora, soñadora y me encanta jugar con la moda.

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