Casados antes de los 30, ¿y qué?: Comprensión

Nota del editor: Esta es la segunda parte de una serie de tres editoriales sobre el matrimonio entre jóvenes adultos.

Conversamos con tres parejas de jóvenes que reafirmaron que el matrimonio a temprana edad no los hace aburridos o precipitados. ¡Al contrario! Conoce la historia de cada uno de ellos en esta mini series Casados antes de los 30, ¿y qué?.

La semana pasada presentamos la historia de Gabriela y Pedro, quienes tomaron la decisión de casarse a sus 23 y 24 años, y según ellos ha sido la mejor inversión (como lo describe Pedro) que han hecho a su corta edad. Entre humor y sarcasmo, nos encariñamos con la chispa de esta pareja recién casada.

Hoy, entre tropiezos y enseñanzas, aprenderemos lo que conlleva hacer un compromiso de vida con la persona que amas. No todo es color de rosa, pero al final del día no se trata de qué color pintes tu vida, sino cómo lo pintes.

Carolina y David

Fue hace casi cuatro años atrás que sintieron la necesidad de formalizar su compromiso el uno con el otro. Carolina y David, ambos de 29 años, cuentan su experiencia en Casados antes de los 30, ¿y qué? 

“Quería darle una seguridad que podía contar conmigo, y para mí esa era la manera correcta de hacerlo”, adelantó David.

Aunque la pareja, que ya tiene dos hijos, entiende que la rutina diaria y las responsabilidades son las mismas de cuando convivían juntos, fue su espiritualidad como seres humanos que los llevó a tomar el gran paso. “Ese documento en nuestro espíritu lo que representa es un compromiso mayor”.

¿Qué ha sido lo más difícil del matrimonio?

David: El choque de dos mundos totalmente diferentes. Dos personas criadas totalmente diferentes, con manías diferentes.

Carolina: Familias diferentes.

David: Formas de hacer las cosas diferentes. Básicamente es como las piedras de río cuando se van chocando y chocando que poco a poco se van puliendo. Realmente es un proceso bien difícil, y es ese compromiso del matrimonio que tú dices “mira no, esto es un maratón para toda la vida. Me voy a mantener“. Así seguimos chocando y chocando, y puliéndonos en el matrimonio.

Carolina: ¡Imagínate esa gente que uno es hindú y el otro americano! Deber ser un revolú. Para nosotros, aunque somos puertorriqueños, venimos de culturas, dentro de ser latinos, bien diferentes. A nivel también emocional y de personalidad. Yo pienso que lo más difícil es crear esa unión y estar de acuerdo en todo. Llegar a esos acuerdos cotidianos, en cosas bien tontas.

Nathasha: ¿Cómo lo han logrado trabajar?

Carolina: Dándonos muchos cantazos… *entre risas*

David: Te lo puedo decir en una frase: hay veces que uno tiene que perder, para que la relación gane.

¿Cuál ha sido su lección más valiosa del matrimonio?

Carolina: Poner en práctica todos los valores que nos inculcan desde pequeños.

El verdadero significado del respeto… aunque nuestros padres nos lo inculcan, no es hasta el momento que tienes que practicarlo con otra persona (que se pone fuerte). El valor de la comunicación… nos lo dicen: “sin la comunicación y sin la confianza las relaciones no funcionan“, pero no es hasta que lo tienes que practicar todos los días que te das cuenta de que es importante. Al final, sembrar esos valores en nuestra relación nos traen una cosecha bien buena.

David: Aprender a amar a una persona incondicionalmente. Porque cuando tu tienes hijos se te activa como un braker en tu cabeza que ese amor está ahí. Eso nunca va a cambiar. Pero con tu pareja, eso es algo que tú tienes que desarrollar, prepararlo y cosecharlo. El matrimonio es como un terreno de tierra. Si tu quieres cosechar algo, tienes que sembrar, tienes que cuidarlo.

Amar incondicionalmente a una persona es algo que se trabaja, eso no va a estar por default. Renovarlo y renovarlo. Hay temporadas buenas, hay temporadas malas. Pero, eso es todo parte del proceso.

¿Creen que su relación ha cambiado?

Carolina y David a la vez: Sí.

David: Es súper normal. Digo, he aprendido que es súper normal. A veces uno quiere que las cosas sean como fueron al principio, pero en el matrimonio y las relaciones de larga vida, ambas van a cambiar, y uno tiene que adaptarse y reinventarse.

Carolina: El amor madura. Las relaciones cambian porque uno cambia como ser humano. Si uno no madura con el amor, se estanca. No hay forma que tu puedas evolucionar en tu relación.

¿Se arrepienten?

Carolina: ¿De habernos casado?

Carolina y David: No.

Dale play al audio para escuchar la entrevista completa con Carolina y David. 

 

Nathasha Bonet
Nathasha Bonet

EDITORA EN JEFE

Usually you can find me drinking margaritas or watching Netflix, or both! With a love for fashion, I seek to pursuit a Master in Fashion Journalism and live the dream. My style is a mirror of who I am and who I want to be. Sometimes I can be edgy, minimalistic or glamorous. It all depends on my mood.